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¡Qué
maridito!...
En
la alcoba conyugal, la sensual esposa recibe al marido a las tres de
la mañana diciéndole:
Ella: Desabrocha mi blusa y déjala sobre la cama.
El:
Sí.
Ella: Ahora el sostén y ponlo en la silla.
El:
Claro.
Ella: Deja mi falda en el ropero.
El:
Bueno.
Ella: Ahora mis pantys en el cesto.
El:
Ya
está.
Ella: Y que sea la última vez que te pones mi ropa!!!...
¡maricón!
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