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Batalla de Arica - Notas

(11) Desde su prisión en San Bernardo, Elmore escribió a su señora madre la siguiente carta:

"Después de dos días de cañoneo y sin esperanza de ver un soldado de Leiva o Montero, con conocimiento de la animación que notaba en la tropa chilena de arrasar todo, no tuve inconveniente en aceptar la misión, bajo mi palabra de honor. Una explosión de entusiasmo fue mi presencia en el pueblo, tanto mas cuanto que durante el día se había hecho algunos tiros felices de los fuertes sobre la escuadra y las baterías de la artillería enemiga. Mi posición por lo mismo, fue muy difícil en el consejo de guerra que se reunió; sin embargo fui franco y les manifesté que si yo hubiera estado con ellos, hubiera participado en primer termino de la obstinación que todos manifestábamos; pero que conociendo, como conocía, al enemigo, sabiendo que no había esperanza y habiendo apreciado el mérito de su resistencia por dos días de cañoneo, no vacilaba en pedirles que se fijasen mucho en el fin que se perseguía, que no era otro que salvar el honor, ya satisfecho. Les exprese el peligro en que se encontraban de irritar el espíritu vandálico enemigo y la conveniencia de ahorrar centenares de vidas; termine diciéndoles que solo les llamaba la atención sobre esos puntos, absteniéndome de manifestarles mi opinión por el carácter que en ese instante investía. Después de una detenida discusión en que todos los jefes manifestaron tanto brío como juicio, se acordó hacerme regresar".

(12) El coronel Justo Arias Araguéz ejerció el comando del fuerte Ciudadela.

(13) Aproximadamente 2,400 hombres en conjunto.

(14) La leyenda romántica y patriotera presenta falsamente al coronel Alfonso Ugarte Vernal arrojándose bandera en mano, sobre un blanco caballo, desde la cima del morro hacia el mar. Todo indica sin embargo, que el coronel Ugarte murió cerca a Bolognesi, casi al final de la batalla, en la cima del morro, cuando las fuerzas peruanas sobrevivientes fueron superadas tras una violenta lucha sin cuartel que fue testigo de la valentía y la determinación de éste extraordinario hombre. En cuanto a la muerte del coronel Bolognesi, existen varias versiones. En carta escrita en 1909 por un sobreviviente de la batalla, Manuel Salazar, soldado de la sexta compañía del batallón Artesanos de Tacna, éste señaló que se encontraba en la cumbre del morro, muy cerca al jefe de la plaza y observó como aquel disparaba contra un pelotón chileno, tal como lo hacían él y el capitán de fragata More. Los dos altos oficiales -afirma Salazar- cayeron heridos, pero Bolognesi continuaba disparando y volviéndose a los pocos soldados con vida dijo: "Miserables. No hay que rendirse. Viva el Perú". El autor de la carta indicó que los peruanos se trabaron a bayonetazos con los chilenos y que al caer vio al coronel muerto y a los chilenos arrancándole las presillas del uniforme, mientras un oficial daba la orden de detener el fuego. De otro lado, rectificando una crónica del corresponsal del diario chileno El Mercurio del mismo día de la batalla, que indicaba que había dado muerte personalmente al capitán de fragata Juan Guillemos More, el mayor Luis Solo Saldívar, del regimiento Cuarto de Línea señaló que "cuando yo entré en esa fortificación Bolognesi y More eran ya cadáveres, y todos, oficiales y tropa de este regimiento que ahí se batieron, están conformes en creer que ambos jefes cumplieron ese día con su deber". Por su parte el corresponsal del diario "El Ferrocarril" expreso en base a los comentarios escuchados al termino de la batalla "Los enemigos se han batido muy bien, como que sabían que la cosa valía la pena, pues no se daba cuartel en el combate".

(15) La dotación de la lancha, al mando del teniente Dávila, fue poco después apresada por los chilenos.

(16) La comunicación dirigida por el coronel Máximo Lira, Jefe de Estado Mayor del coronel Lagos al almirante Patricio Lynch en Iquique señaló: "En el Ciudadela la lucha fue terrible. Creo que habrán escapado muy pocos de sus defensores, tantos eran los muertos. Nuestros caballos entraban la una en los charcos de sangre. Luego cayó el segundo fuerte, luego después el morro, que estuvo haciendo fuego contra los anteriores ocupados ya por nuestras tropas.”