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Fue luego de la pérdida de la provincia de Tarapacá, al sur
de Arica, que el contralmirante Montero dispuso la conformación
de una comisión responsable de determinar la viabilidad de
los trabajos defensivos de Arica, integrada por los oficiales
Elespuru, Panizo, y Sánchez. La denominada Comisión Eléspuru,
recorrió las obras y presentó un memorando al comando, con
las siguientes observaciones: 1. El orden del trabajo no es el
que conviene a las circunstancias; 2. No está proyectado todo
lo que se debe; 3. La comisión carece de la independencia y
los elementos necesarios.
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Bolognesi fue nombrado en reemplazo del comandante naval
Camilo Carrillo, quien obtuvo licencia para viajar a Lima por
hallarse enfermo.
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Arica contaba además con los siguientes dispositivos
defensivos:
Tres
líneas de minas paralelas y separadas entre sí, de 10, 12 y
18 metros de profundidad. La primera cargada con 5 quintales
de dinamita, la segunda con 8 y la tercera con 12; una red de
hilos eléctricos colocados bajo tierra para hacer detonar,
desde una central ubicada en el morro, unos 250 quintales de
dinamita, cantidad suficiente para volar el puerto y gran
parte de la ciudad. Sólo en la plaza del morro, se ubicaron
40 quintales de dinamita; doce reductos desde el morro hasta
Cerro Gordo; y, una línea de trincheras desde el fuerte Santa
Rosa, pasando por el hospital, hasta el fuerte Ciudadela.
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Existen indicios de que antes de iniciarse la batalla del Alto
de la Alianza, Montero habría ordenado preparar un convoy
compuesto por varios vagones del ferrocarril de Tacna-Arica
con el fin de transportar a ese puerto a las tropas peruanas.
La completa derrota y el desbande que esta ocasionó impidió
concretar ese plan preventivo. Se desconoce sin embargo si en
los días o semanas previas a esa batalla, Montero acordó con
Bolognesi retornar a Arica, sea cual fuere el resultado.
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Se dice que el contralmirante Montero había ordenado mantener
la posición hasta el final, concretamente, "Defender las
posiciones. Necesitamos un hecho que como el estertor de la
muerte sacuda hasta las últimas fibras el corazón de la
patria". No existe confirmación, sin embargo, de que
haya sido así, aunque la determinación de Bolognesi de
resistir y su mención al emisario chileno sobre "deberes
sagrados que cumplir" indica la existencia de una
instrucción, que desafortunadamente, no ha quedado registrada.
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Belaúnde fue posteriormente arrestado en el Manco Cápac.
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La composición detallada de la fuerza expedicionaria chilena
era la siguiente:
INFANTERIA
Regimiento Tercero de Línea 1,053 hombres; Regimiento Cuarto
de Línea 941; Regimiento Buin 1ro de Línea 885; Regimiento
Lautaro 1,000.
CABALLERIA
Batallón Bulnes 400 hombres; Cazadores a Caballo 300;
Carabineros de Yungay 300; Granaderos a Caballo 237; Cazadores
del Desierto 150.
ARTILLERIA
Una Brigada de Artillería Baterías Krupp Baterías Armstrong
Total, 28 piezas manejadas por 124 artilleros
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Así lo registró el mariscal Cáceres en sus Memorias.
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Una serie de cartas escritas por Bolognesi, Alfonso Ugarte y
Ramón Zavala, revelan el estado de ánimo de los defensores
de Arica, las premoniciones, el desconcierto reinante y al
mismo tiempo la determinación patriótica de cumplir con su
deber:
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Sobre la célebre respuesta de Arica, es interesante la polémica
que unos años después se llevó a cabo entre el propio de la
Cruz Salvo y el prestigioso tradicionista peruano Ricardo
Palma. Según el oficial chileno, Bolognesi jamás pronunció
la frase -que además calificó como vulgar- de "quemaremos
el último cartucho". La réplica de Palma, presentando
pruebas irrefutables fue tan contundente, que de la Cruz
Salvo, desprestigiado, tuvo que guardar silencio. Palma no sólo
se refirió a los telegramas y partes oficiales peruanos, sino
a los propios partes oficiales chilenos que dieron cuenta de
la enérgica respuesta del Jefe de Arica. El parte oficial
firmado el 21 de junio en Arica por el general Baquedano señala
que "El señor Bolognesi respondió, después de
consultar con sus jefes compañeros, que estaba dispuesto a
salvar el honor de su país quemando el ultimo cartucho. Para
concluir, Palma mencionó el capítulo narrado por el
historiador chileno Benjamín Vicuña Mackena en su monumental
Historia de la Guerra del Pacífico, sobre la entrevista entre
de la Cruz Salvo y el coronel Bolognesi, donde explícitamente
se menciona la respuesta "quemaremos el último cartucho".
Vicuña Mackena explica en su obra que "el episodio me
fue narrado por el propio sargento mayor Juan de la Cruz Salvo
poco después de la batalla".

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